Como habéis podido comprobar en el aula estamos empezando a realizar provocaciones.

MIRIAM PÉREZ HORCAJADA

PROVOCACIONES INFANTILES

¿A qué me refiero con eso de provocaciones?

Es una invitación, una sugerencia, colocada en un rincón del aula que invite a los niños y niñas a participar, a interesar por lo que hay preparado, para explorarlo, utilizarlo y por tanto aprender por descubrimiento.

Para entender que son, creo importante destacar tres principios del enfoque:

  • el papel activo del niño, constructor de su propio aprendizaje sin la necesidad directiva constante por parte del adulto,
  • la importancia del ambiente y
  • el papel bidireccional del adulto, guía y observador de los niños y niñas.

¿Qué elementos se necesitan para poder realizarlas?

En las provocaciones se seleccionan unos materiales diferentes en función de las necesidades e intereses observadas previamente en el aula, estos materiales son preferiblemente naturales o que aporten diferente información sensorial, que combinen entre si, que permitan expresarse

¿Cómo se realiza?

El adulto se preguntará entonces como realizar una presentación de materiales para que sean provocadores e inciten a su interacción, podemos realizar una provocación de un tema para averiguar que conocimiento tienen del mismo.

La figura del adulto no les explica lo que hay que hacer, no les sugiere, ni tampoco les dirige juego; sino que son los niños y las niñas qué por su curiosidad, deseo, sus ganas de descubrir y explorar… los que se acercan al material y le dan el uso que necesitan en ese momento.

¿Qué queremos conseguir con ellas?

Las provocaciones son por tanto un motor de aprendizaje, un aprendizaje constructivista, es decir que va emergiendo de lo que va descubriendo el niño.


El adulto, observando obtiene información sobre cada niño y niña tal cual es, sobre sus necesidades e intereses, evolución y desarrollo, a la vez que es la figura de referencia para que se sientan seguros y puedan explorar.

Las provocaciones no tienen objetivos predefinidos, es decir, no esperamos que los niños y las niñas reaccionen de una determinada manera, es una actividad de final abierto, en la que el resultado no estará ni bien ni mal, son especialmente positivas para el desarrollo de los niños y niñas.

Tienen múltiples beneficios; invitan a la acción y ayudan en la atención, capacidad de concentración, imaginación y creatividad, capacidad de tomar decisiones y fomentan el juego simbólico.

En mi opinión sobre ellas, si se realizan tras una observación cuidadosa de los intereses de los niños y las niñas y estamos dispuestos a dejarnos sorprender por lo que hagan los niños y niñas (ya que muchas veces no harán lo que pensábamos que iban hacer con el material) creo que son maravillosas, permiten que se sorprendan, maravillen, como diríamos una chispa que enciende esas ganas de juego y por lo tanto de aprendizaje.

 

Imaginemos todo lo que podemos ser capaces de hacer con una acción aparentemente tan sencilla. Os animo a introducirlas en vuestras casas.

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